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ISSN 1989-4163

NUMERO 31 - MARZO 2012

Un Poema Breve de Pier Paolo Pasolini

Héctor Ranea

Pasolini es el centro al que siempre se vuelve, aunque los centros no sean los lugares accesibles a quienes no somos él. Entonces se orbita, se analiza, se descubre, redescubre, analiza, deconstruye, reconstruye. Pasolini es un teorema de evaluación permanente, un piloto en la tormenta y el faro que lo inunda de luz y lo guía con sabiduría y matemáticas.

No pretendo, entonces, más que una reflexión sobre esa poesía ingente y para eso elegí esta breve poesía encontrada casi por azar, tomada del libro: Poesie rifiutate 1968 – 1969 (que podría ser traducido como Poesías descartadas pero que mejora cuando la ponemos como rechazadas, tal como aquellos Salones de los rechazados en tiempos de los pioneros Impresionistas) que originalmente podrían haber formado parte del libro de 1971: Transhumanizar y organizar que luego fueron publicadas en 2000 en una controvertida edición post-mortem.

Leyendo algunos comentarios sobre este libro, me encontré con este poema: Appunto (traducido como Apunte pero que en italiano también se usa como reaseguro en una exposición, una afirmación, un quod erat demostrandum bien italiano) que fuera señalado por Maurizio Cucchi, el 5 de enero de 2001, en La Stampa, como clave para interpretar que, para PPP la poesía es una culpa.

Transcribo de su artículo el poema, que figura en la página 39 del libro citado:

APPUNTO
Perché esiste la poesia lirica? Perché solo io,
e nessun altro per me, sa quali lunghe tradizioni
ha il dolore nascente dalla tinta dell'aria che si oscura;
la sera e le nuvole annunciano, insieme, notte e inverno.
Che occhi si riempiono di questa triste luce se non i miei?
En una traducción libre sería:


APUNTE
¿Por qué existe la poesía lírica? Porque sólo yo,
y nadie más en mi lugar, sabe cuáles tradiciones antiguas
contiene el dolor naciente a partir del color del aire que oscureciéndose:
la tarde y las nubes anuncian, juntas, noche e invierno.

¿Qué ojos se llenan de esta luz triste si no los míos?

La estructura es bastante compleja de traducir, sobre todo porque el uso de las preposiciones es bastante diferente y una edición que revise esta traducción rápida seguramente depurará ciertos alargues no muy poéticos de los que afortunadamente carece el original. (Tampoco consta que esta versión haya sido revisada o que haya quedado, justamente, como apunte para un poema).

Desconozco la razón que llevó a Pasolini a descartar este poema para su libro; ciertamente, como señaló el crítico de La Stampa, es un poema breve pero revelador, sobre todo de un poeta como Pasolini a quien la lírica le marcaba una línea delgada entre la tradición y el esclarecimiento.
¿Se puede deducir de estas cinco líneas que la poesía se sienta como una culpa? No es, por cierto, una aseveración directa y, en todo caso, resulta de un análisis profundo del juego de sombras y de luces mutantes en los versos y su relación con una oscura tradición de larga data en la que sólo sus ojos están capacitados de ahondar, de ver, de profundizar la mirada para calificarla de triste.

Esos ojos me remiten a otro poema del mismo libro, impresionante: “Los últimos sueños antes de morir” en donde hace referencia a sus ojos, otra vez, a la última mirada.

Y en esas últimas miradas esa plenitud de luz triste es notoria, aunque sigue sin estar absorbida de una culpa que no aparece evidente.

La cifra en la que a mi juicio se basa la así llamada culpa (notar que no se dice “la poesía es la culpa” sino que “la poesía es una culpa”) es ese repentino repliegue al yo de “sólo yo / y nadie más en mi lugar” y esas “lunghe tradizioni” que traduje como antiguas, aunque no refleja la locución exacta y el solipsismo final demostrado en la pregunta del verso quinto. Esa tristeza individual, esa imposibilidad de transferir a nadie más la exacta medida de esa versión del yo existencialista es, para mí, la interpretación

Pasolini

 

 

 

 

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